La diplomacia colombiana volvió inusitadamente a la carga a días de un recambio presidencial. Algunos diplomáticos latinoamericanos, de países tales como México, Guatemala, Perú y el Brasil con los cuales conversé el fin de semana, están tratando de analizar el porqué de la escalada tan repentina y manifiesta, justamente cuando Uribe se tenía que ir, y Santos podía traer una nueva etapa de diálogo.
Unos creen que Uribe siente que no terminó su tarea. Creen que el presidente colombiano -que quiso seguir y no pudo-, pretende dar un manotazo de despedida con todo el poder de su inteligencia, más el apoyo de Estados Unidos. Otros creen que Santos quería instalar el tema antes de asumir, con la intención de negociar con Chávez y Ecuador bajo presión, especialmente tildándolos de "proteger" a las FARC. "No olvidemos que Santos no es tan Santo" me dijo una fuente, recalcando que Chávez le desconfía fuertemente.
Pero otros se preguntan hasta cuando Colombia va a continuar haciendo estos shows. "Es el típico pájaro que dice que los huevos están en otro nido, y no mira el propio" me decía un amigo que entiende bien del tema drogas. "Colombia sigue siendo el centro de mayor producción de estupefacientes del continente", y ocurre en gran parte de su territorio que "ellos mismos" no controlan. "Apenas pueden se la tiran contra Chávez" me dicen, como diciendo que son excelentes para ver la paja en el ojo ajeno, sin resolver sus propios problemas.
Algunos funcionarios de países que siguen más la línea de EE.UU. dicen "Chávez es un individuo dificil. Y esto justamente lo une a Maradona. Ambos son inmanejables, complicados y no aceptan les digan las cosas" relataba este diplomático. "Ni su gente puede opinar. Vienen a Washington y dicen que van en cierta dirección, y al otro día ni ellos entienden el humor de su jefe" me decía otro. Es que la decisión de Chávez de romper relaciones también causó cierto estupor. Todos esperaban una negociación, un entendimiento, pero tanto Uribe como Chávez tienen en el fondo un "belicismo" interno y confrontativo en sus sociedades, que se incrementa y escala a cada cosa que dicen.
Pero hay algo cierto. Chávez tiene el petróleo, tiene dinero. Ese potencial le ha servido para acercar otros amigos, tales como la Argentina y el Brasil. También puede subsidiar voluntades, como lo hace con Bolivia y Ecuador, Nicaragüa y hasta hace poco Honduras (antes del golpe). Colombia en cambio es una economía que ha sufrido muchos problemas y ha mejorado gracias a la "mano" que le da Estados Unidos.
Ningún analista ni político hubiese esperado respuestas inmediatas como exige la parte colombiana. Todos apostaban a una asunción del nuevo mandatario colombiano y un diálogo de cooperación. Colombia, que está ciertamente sola en el UNASUR, quizás acompañada fríamente por Perú, usa a socio Estados Unidos como factor de presión. Los norteamericanos vienen hace tiempo desarrollando una estrategia de anillo sobre Venezuela, a nivel militar y aislamiento, ya que sienten el "bolivariano" les preocupa. Las relaciones con el mundo árabe y africano, su contacto directo con Irán y Libia, el aprovisionamiento militar de Rusia y Belarús, su "cubanización" del gabinete y estratos del poder, son todos elementos complejos, ensalsados con una retórica de Chávez permanente.
"Estamos cansados de oir estos reclamos colombianos. Lo vienen haciendo hace cinco años" dicen algunos diplomáticos latinos. Y son más claros aún: Es hora de que Colombia en vez de protestar y llorar la carta en EE.UU. se ponga realmente a trabajar en un bloque regional. Los Estados Unidos inflaman a Chávez, y el "loco" se pone "más loco" cuando lo amedrentan desde el Norte, afirman.
Pues bien, quien podrá manejar a estos dos hermanitos. Esa es la pregunta del millón. La otra será quien le dice a Estados Unidos que estos temas se pueden resolver bajo la tutela de otros países latinos seriamente. Porque a la hora de la verdad, Estados Unidos es un factor de poder, y por lo general suele ver las cosas con un solo ojo.